Laura Pamplona (actriz): «Me gustaría volver a hacer tándem con Malena Alterio»

laura pamplona

Tiene 42 años y lleva un par de décadas dedicándose al mundo de la interpretación. Ahora, y desde 2009, compagina esa faceta con la de cantante y compositora en el grupo Sweet Wasabi, junto a su marido, el músico Pedro Barceló. Aunque su apellido pueda llevar a equívocos, es alicantina de pura cepa. Confiesa que es “persona de playa” y me cuenta que su plan ideal es siempre “pasar el verano en Baleares y el invierno en Tailandia”.

Aashta Martínez: ¿Estudió Diseño para taparle los ojos a su madre?

Laura Pamplona: Debería haber estudiado Bellas Artes pero, en ese momento, me dio pereza prepararme la prueba de acceso. Como trabajaba de modelo me pareció que la moda era una buena opción creativa, aunque en segundo curso me decepcioné. De todas formas acabé los tres años.

A.M.: ¿Todos los hombres son iguales, también fuera de aquella serie?

L.P.: Para nada. Afortunadamente, algunos son maravillosos. ¡Ja, ja, ja!

A.M.: De hecho, tuvo a su hijo haciendo aquella primera serie…

L.P.: En realidad haciendo la serie, estaba embarazada. Tenerlo, lo tuve un mes después de acabar la grabación. Fue una etapa dura para mí. Especialmente los tres últimos meses. Físicamente fue agotador porque terminamos de grabar en el mes de julio. Yo engordé casi 25 kilos y además tenía mucha alergia y una casa en plena reforma. Pero a todo se acostumbra una. Luego apareció Saúl y todo había merecido la pena.

A.M.: ¿Qué aprendió haciendo Policías, en el corazón de la calle?

L.P.: Aprendí mucho como actriz porque trabajé con actores buenísimos y directores creativos y arriesgados. Y también aprendí que hay profesionales que se dejan la vida todos los días, para salvar las vidas de otros. Conocimos muchos médicos, enfermeros, policías, bomberos…

A.M.: ¿Le cogió cariño entonces a la gendarmería rodando la serie?

L.P.: Le cogí cariño a todo en aquella serie. Además, la Policía Nacional me concedió la Cruz Blanca al mérito policial. Así que me sentí muy honrada. Y me encantaba mi personaje.

A.M.: Su personaje en Aquí no hay quien viva era descarado, superficial e interesado. ¿Algo que ver con semejante joyita?

L.P.: Siempre hay algo en ti de tus personajes. Si no algo que hay ahora, algo que hubo. Al fin y al cabo uno tira de su experiencia personal. Interesada no he sido nunca, eso sí. Alicia era muy divertida, me permitió sacar la ‘cabroncilla’ que llevo dentro.

A.M.: ¿Con quién no había quien viviese en aquella serie?

L.P.: Digamos que, en general, me llevaba bien con todo el mundo. Aunque como en todas partes, no con todo el mundo me llevaba igual de bien.

A.M.: “Mi amiga para siempre es Malena Alterio”. ¿Quedan para ver juntas las reposiciones de la serie?

L.P.: Para ver las reposiciones no, pero quedamos muchas veces. La verdad es que me gustaría volver a hacer tándem con Malena. Creo que no se aprovechó todo lo que hubiéramos podido hacer juntas.  Fue demasiado breve.

A.M.: Hablando de brevedad, ¿acabó hasta el moño de la serie o ellos se cansaron de usted?

L.P.: No renové porque mis circunstancias personales eran incompatibles con el ritmo que se nos exigía. Entre otras cosas tenía un niño pequeño y un marido que giraba constantemente por América.

A.M.: Otro misterio. ¿Por qué trataba TVE con la punta del pie aquella serie coprotagonizada por María Pujalte (Los misterios de Laura)?

L.P.: Ya me gustaría tener la respuesta a esa pregunta. Bueno, en realidad a las dos.

A.M.: Canta y actúa junto a su marido. ¿No se dan vacaciones el uno del otro de vez en cuando?

L.P.:  En realidad, como he dicho antes, mi marido ha pasado muchos años haciendo giras interminables. Supongo que esa es la explicación por la que ahora nos aguantamos e incluso disfrutamos de la mutua compañía. Además, musicalmente él es motor del grupo, así que sin él no habría nada que cantar.

A.M.: ¿Es usted más de sushi japonés o rollito de primavera de un chino mandarín?

L.P.: Mi corazón se divide entre los dos. Japón me fascinó cuando  estuve trabajando allí con dieciséis años y a la vez tengo una hija nacida en China, que es un país cuya cultura me interesa muchísimo. De hecho, mi hija tiene un nombre medio japonés medio chino. Momo Ming Qiao. Supongo que es la viva imagen de mi atracción por ambos países.

A.M.: “Como espectadora adoro el Teatro pero como actriz me cuesta mucho”. ¿Seguimos en las mismas?

L.P.: Como hija de actriz, respeto el teatro y las tablas por encima de todas las cosas. He crecido con esos valores. Precisamente por ese respeto que le tengo al medio, me cuesta más lanzarme a él. Me produce más inseguridad, me saca de mi zona de confort.

A.M.: Dice que peca de mirar demasiado hacia adelante. Yo estoy algo acojonado viendo el panorama político. ¿Se asoma usted por mí al futuro y me dice cómo se ve?

L.P.: Pues eso era antes, ahora que está todo tan raro me estoy centrando en vivir en el presente. Cada vez más, mi horizonte está en una semana vista como máximo. Es complicado pero merece la pena el esfuerzo. Respecto a la política es un poco lo mismo. Nos hacen creer que es el motor de nuestra vida y no es así. Hay que alejarse un poco de todo eso porque lo único que se consigue es miedo y separación.

 

 

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