George Stover, el obrero del cine (B)

George Stover
El actor americano George Stover

Febrero de 2012. Un sábado cualquiera en Towson, en el condado de Baltimore. George regresa de una noche de fiesta y, al llegar a casa, se encuentra con la desagradable sorpresa de que alguien ha entrado en su domicilio a robar. Al abrir la puerta, ve que hay un chico en el interior de la escalera. El ladrón lleva puesta una máscara de nieve y le apunta con un arma. Sin pensarlo dos veces, roba algo de dinero y le dispara en el cuello antes de marcharse, dejándole malherido. El delincuente coge las llaves del coche de George y se introduce en él, pero no puede arrancarlo porque el vehículo tiene un cepo en el volante, así que decide escapar a pie. Podría parecer el argumento de una película de serie B, de esas cintas surrealistas y con personajes estrambóticos en las que tantas veces ha participado George, pero se trata un suceso real. Afortunadamente para él, todo quedó en un (gran) susto.

George Stover es un obrero del cine. Siempre ha jugado, y a mucha honra, en la tercera división de la ‘liga’ cinematográfica. Con el tiempo, se ha convertido en una leyenda del cine de serie B. Pocos pueden decir que se han puesto a las órdenes de cineastas como John Waters, Fred Olen Ray o el desaparecido Don Dohler. A sus 69 años, este marylandés puede presumir de ser uno de los reyes de la interpretación en películas de ciencia ficción y horror de culto. Natural de Towson (Baltimore), Stover comenzó su carrera haciendo anuncios de televisión para cadenas locales y actuando en las primeras películas de John Waters, antes de que este se convirtiera en una celebridad. Como dato curioso, también ha tenido una prolífica carrera como publicista en muchas revistas.

Comenta que se aficionó al cine a una edad temprana, pero que no tomó sus primeras clases de teatro e interpretación hasta que entró en la universidad. Después de su graduación, Stover actuó en teatro comunitario y, en 1974, debutó en el cine de la mano de Waters, con su conocida película Cosas de hembras, donde interpretaría al capellán de la prisión que acompaña a la mítica Divine a la silla eléctrica.

Poco después de eso, debutaría en la película de ciencia ficción The Alien Factor (1978), dirigida por Dohler, especialista en narrar invasiones de monstruos variopintos. La cinta, que se convertiría en la primera película de ciencia ficción jamás rodada en Maryland, narra la historia de una panda de monstruos extraterrestres que aterrorizan al pueblo de Baltimore después de que la nave espacial en que viajaban aterrice en las cercanías de la ciudad. Gracias a esos primeros trabajos en las comedias de Waters y los largometrajes de ciencia ficción y horror rodados junto a Dholer, Stover comenzó a labrarse una carrera estable como actor de reparto. Haciendo honor a su fama de señor elegante y educado, no duda en señalar que guarda un grato recuerdo de ambos cineastas y destaca de ambos su profesionalidad, cortesía y también las ideas claras a la hora de rodar una película.

Aunque muchos desconocen este dato, durante décadas, Stover compaginó su labor como actor con un puesto en el Gobierno de Maryland. De esta forma, pudo gozar de la estabilidad y los beneficios de trabajar para el gobierno, y del placer que le reportaba la interpretación y esa posibilidad de meterse en la piel de personajes inusuales, interesantes y, en ocasiones, excéntricos. Es más, muchas de las películas en las que participó fueron filmadas pero jamás se estrenaron comercialmente. Directamente salieron a la venta en vídeo. Otras, simplemente se quedaron a medio hacer.

Si tiene que decantarse por un género, lo tiene claro: “la ciencia ficción y el terror son los géneros en los que más disfruto trabajando”. Sin embargo, no le hace ascos a nada y se ha embarcado en proyectos muy diferentes entre sí. Comenta, de forma divertida, que a lo largo de su carrera tan solo ha tenido “escenas de besos” en dos películas, y fue en Nightbeast (1982) y en Blood Massacre (1991), ambas dirigidas por Dohler. “En la primera, el personaje estaba borracho en el momento en que ella me besaba. Y en la otra, tuve una escena de besos, pero la mujer era una psicópata. Así que realmente no creo que yo esté hecho para papeles románticos tampoco”, apunta con humor.

Hoy día, Stover, que está soltero y no tiene hijos, vive tranquilo en su Towson natal, a poca distancia del  cementerio de Prospect Hill, al norte de Baltimore, donde Divine está enterrado. A sus 69 años, es un jubilado trabajador del gobierno estatal, que, sin embargo, continúa actuando en multitud de películas poco convencionales. Un artista incombustible, con un gran sentido del humor y una forma de hablar que rezuma elegancia y respeto.

¿Recuerda qué quería ser cuando era niño?

Cuando era joven, realmente no sabía lo que quería hacer para ganarme la vida. No sentía ningún deseo particular por hacer algo concreto. Yo sólo quería tener un trabajo que fuese seguro. Y nunca he sentido ninguna pasión por estar involucrado en un campo en particular. Ni siquiera participé en mi primera obra de teatro hasta que llegue a la facultad. Muchos de mis amigos a quienes les gustaba la actuación habían participado en varias obras ya durante su etapa en la escuela secundaria. Pero supongo que yo fui una flor tardía.

¿Cómo empezó su carrera?

Después de graduarme en la universidad, actué en algunas obras de teatro a nivel local. Aparecí en un par de anuncios comerciales locales, pero creo que eso sucedió después de que empezase a trabajar con John Waters y Don Dohler.

Hablemos de Waters y de su primer encuentro con el cineasta. Leí en una entrevista suya que vio en un periódico un artículo en el que se mencionaba que John tenía problemas para encontrar actores que interpretasen papeles ‘conservadores’ como el de padres o maestros, ya que la imagen de la mayoría de sus amigos era un tanto peculiar. Así pues, decidió ponerse en contacto con él y acabó contratándole para interpretar al capellán de Cosas de hembras….

Originalmente, conocí a John Waters cuando estábamos en el aula de octavo grado en Baltimore. Creo que en ese momento él estaba haciendo espectáculos de títeres. Nunca estuvimos juntos en las clases, pero me acuerdo de hablar con él de vez en cuando en el salón hogar por la mañana. A menudo, hablábamos sobre el episodio de La dimensión desconocida que habían emitido en televisión la noche del viernes anterior. Con el tiempo, nos perdimos la pista mutuamente, pero de vez en cuando yo solía leer sobre un cineasta local llamado John Waters en los periódicos. Pero nunca estuve seguro de si era el mismo John Waters que yo había conocido en la secundaria.

Las dos primeras películas en las que participó como actor fueron Cosas de hembras (1974) y Vivir desesperadamente (1977), ambas dirigidas por Waters y la primera de ellas protagonizada por Divine. ¿Cómo era trabajar con el conocido actor?

Divine era muy profesional y también fue bastante divertido. Me llamaba ‘Padre’ entre tomas durante el rodaje de Cosas de hembras. Pero, por desgracia, nunca hablamos largo y tendido.

¿Y cómo era Divine fuera del set de rodaje?

Sólo le vi una vez fuera del set, y fue durante la reunión mantenida con el elenco de la película antes de empezar a rodar. Era una persona muy agradable, por lo que recuerdo. .

¿Cuál cree que es su impacto más perdurable?

Bueno, parece que ha sido un pionero para todas las personas gays que había ahí fuera, pero que aún no habían salido del armario. Divine no sólo fue capaz de salir del armario, sino también de hacer una carrera exitosa. Y no sólo como hombre gay, sino también como un hombre gay que se caracterizaba como mujer de forma profesional.

¿Está sorprendido de que aquellas primeras películas que realizaron siendo casi adolescentes hayan tenido una vida perdurable tan increíble?

¡Realmente lo estoy! A menudo la gente me escribe a través de Facebook. Muchos son capaces de recitar líneas de diálogo de Cosas de Hembras y Vivir Desesperadamente.

¿Cómo fue trabajar con John?

John era muy tranquilo y agradable. Y también muy profesional; sabía exactamente lo que quería en la película. Nunca presencié ninguna muestra de mal genio. Tuve partes con diálogo en las dos películas que te comentaba antes, pero mi diminuto papel de discurso en Polyester terminó en el suelo de la sala de montaje. Pero, al igual que con mi papel sin discurso en Hairspray, estoy enumerado en los créditos finales de la película. Mi papel extra en Cry-Baby, sin embargo, no está en los créditos de la película.

¿Cómo fue rodar aquellas primeras películas? ¿Sabía en lo que se estaba metiendo?

Nunca tuve la oportunidad de leer los guiones en su totalidad por adelantado. Solo la parte de las escenas en que me encontraba. Pero basándome en lo que había leído acerca de John en los periódicos, yo sabía que no iba a estar en una de esas típicas comedias que salían de Hollywood. John recibió mucha publicidad local, así que en cierto modo sabía lo que me podía esperar.

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Los actores George Stover y Divine, en una escena de la película Cosas de hembras (1974).

 

¿Cuánto tardo en rodar Female Trouble?

Las escenas en la prisión se rodaron en unas pocas horas un domingo. Más concretamente, ese día fue el 31 de marzo de 1974. Creo que ese fue el último día de rodaje. No sé cuántos días o semanas habían estado grabando antes de rodar la escena de la prisión.

Hábleme de su experiencia en el set de rodaje…

Recuerdo que todos los que estuvieron involucrados se reunieron antes de la sesión, a un par de millas de distancia de la prisión, donde nos cambiamos el vestuario. Entonces, formamos varios coches compartidos y condujimos hasta la prisión. Los guardias hicieron a cada uno abrir el maletero de sus coches para inspeccionarlo. Una vez que estuvimos dentro, fuimos a un bloque de celda vacía para el rodaje. Una vez instalados allí, todo salió muy bien. Según tengo entendido, el director del lugar era uno de los más jóvenes en el país, por lo que era una especie de hombre a la última, y estaba dispuesto a dejar que grabásemos en la prisión. Fue un día divertido.

Después rodaría Vivir desesperadamente (1977), donde interpreta a Bosley Gravel, el marido de Mink Stole que es asfixiado hasta la muerte por la criada de la familia, interpretada por Jean Hill…

Todas mis escenas en Vivir desesperadamente fueron filmadas en un día, en la casa de los padres de John. Sin embargo, tuve que regresar una semana más tarde y repetir algunas tomas. Recuerdo llegar temprano y esperar mucho tiempo porque John filmaba en ese momento las escenas con los niños jugando y aquella en la que Mink está al teléfono y mirando por la ventana.

Fue un placer trabajar con Jean (Hill) y Mink. Jean era tan graciosa. Ella siempre estaba alegre y decía cosas divertidas. Filmamos la escena de mi muerte al final. Creo que John quería tener el resto de mi metraje en su poder, por si acaso ella me mataba realmente. Recibí veinticinco dólares por participar en esta película.

Y también interpretó a un reportero en Polyester (1981). Sin duda, esta película parecía bastante más profesional, al menos desde el punto de vista técnico…

Bueno, el presupuesto fue mayor para Polyester y, además, se rodó en 35 milímetros, en lugar de 16 mm. Tuve una pequeña parte sin guión, que fue cortada. Sin embargo, tuve título de crédito por mi parte no hablada como reportero entre esa multitud de personas.

¿Por qué fue eliminada esa escena?

John me dijo que la escena estaba incluida en una edición anterior pero que después de verlo, la gente de la productora New Line Cinema pensó que había demasiados gritos en la escena.

Y después vendría Hairspray (1988), que por cierto fue su última película con John.

En Hairspray tenía un papel sin diálogo, pero llegué a conocer a Buddy Deane en mi escena. Buddy tenía un show de televisión de baile en Baltimore unos años antes y fue la inspiración para Corny Collins. Además, conocí a la cantante Ruth Brown en el set de rodaje y conseguí echarme una foto con ella, y con Buddy también. En Cry-Baby fui un extra ‘pagado’.

Por lo que veo, percibió una pequeña retribución por participar en todas esas películas. Supongo que todos ustedes tendrían otra profesión en esa época…

Mi primera película con John fue Cosas de hembras y creo que para ese momento yo ya había empezado a trabajar para el gobierno estatal de Maryland. Edith Massey tenía una tienda de segunda mano. Creo que Mink tuvo una tienda en el pasado. Si no recuerdo mal, Mary Vivian Pierce era camarera y también trabajaba con caballos. Creo que Susan Lowe enseñaba arte y era una artista en sí misma.

¿Cómo fue lo de trabajar para el gobierno estatal?

He trabajado para el Gobierno de Maryland durante casi treinta años. Fue un poco aburrido, y se hizo más y más burocrático a medida que pasaban los años. Pero tenía sus cosas buenas en cuanto a la estabilidad y la flexibilidad horaria. Es difícil ganarse la vida en el mundo de las artes, por lo que fue siempre parte de mi plan B para tener un trabajo seguro.

¿Por qué decidió dejar de trabajar con Waters?

Bueno, en sus primeras películas yo sabía que sus papeles principales irían a parar a Divine y Mink Stole, y así sucesivamente. Pero después de Vivir desesperadamente, sus presupuestos aumentaron y, en cambio, mis papeles se hicieron más pequeños. A partir de Polyester, y después en el resto de sus películas, fue capaz de contratar a gente famosa para los papeles principales. Eso reducía mis probabilidades de haber conseguido un papel protagonista. Y, si bien es cierto que tuve un papel pequeño con guión en Polyester, esa escena fue eliminada. Y lo mejor que pude conseguir tanto en Hairspray como en Cry-Baby fueron papeles mudos.

A pesar de que trabajé como extra en películas de gran presupuesto al comienzo de mi carrera, yo ya no quería continuar siendo un extra. Así que desaparecí de la escena. Irónicamente, me pagaron más dinero por los papeles sin diálogo que hice que por mis intervenciones habladas. Eso quizás fue debido a que los presupuestos eran más grandes, y estos dos últimos largometrajes eran películas afiliadas a un sindicato, lo que significaba que había que pagar un cierto mínimo a los extras.

Pero John y usted se han seguido viendo después, ¿no?

No he sido invitado a ninguna de sus fiestas de Navidad desde algún momento de la década de los ochenta. Sin embargo, todavía me envía una tarjeta de Navidad cada año. Y me dejó un mensaje en el contestador automático cuando Jean Hill murió. La última vez que lo vi fue el año pasado cuando fui al velatorio de su madre, que había fallecido. John también se puso en contacto conmigo después de enterarse que un ladrón me disparó hace unos tres años. Así que nuestros caminos se cruzan de vez en cuando todavía.

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George Stover y Mink Stole, en Vivir desesperadamente (1977)

¿Cómo recuerda aquello del robo?

Por suerte, la herida de bala fue sólo un rasguñón y yo todavía estaba consciente. Llamé al 911 y la policía llegó muy rápidamente. Les di una descripción del tipo, y fueron capaces de localizarlo en el barrio unas horas más tarde. Me llevaron al hospital para recibir tratamiento, y fui dado de alta en unas doce horas. Este tipo era el niño del cartel para la comisión de libertad bajo palabra de Maryland. Está cumpliendo condena sin posibilidad de libertad condicional en este momento. Espero que se quede allí, y que nuestra comisión de libertad bajo palabra no encuentre excusa alguna para dejarlo suelto en algún momento en el futuro.

¿Cómo era su relación con el resto de actores de John Waters, los llamados dreamlanders?

Me llevaba bien con todos los que conocí. Sin embargo, no recuerdo quedar con David Lochary o Cookie Mueller, a menos que ese encuentro fuese algo breve. Tampoco recuerdo reunirme con Channing Wilroy, pero hoy somos amigos en Facebook. De vuelta en el tiempo, fui muy amigo de Edie, una persona muy dulce. Todavía me encuentro con Mink Stole y Susan Lowe de vez en cuando. Y Pat Moran me dio un papel como una víctima de asesinato en un episodio de la serie de televisión Homicide años después.

¿Ha visto el documental I Am Divine (Jeffrey Schwarz, 2013)?

Me gustó el documental, pero la única cosa que no me gustó fue que no me pidieron participar en él. Eso, ¡y que no apareciese en él ningún fragmento de mi escena en Cosas de hembras! [Risas] Pero al menos tengo mi foto en My Son Divine, el libro que escribió la madre de Divine. Por supuesto, el libro no tiene nada que ver con el documental, excepto que el tema de ambos es el mismo.

Hablemos de su trabajo con otros cineastas. Dice que su película preferida fue Attack of the 60 foot centerfold, dirigida por Fred Olen Ray. ¿Qué supuso para usted hacerla? Leí que, a pesar de estar ocupado con la película, Fred encontró el tiempo para mostrarme algunos de los lugares de interés turístico en Los Ángeles.

Participar en esa película significó para mí ir a California por primera vez en mi vida. Eso, y que iba a estar en una película hecha en California. A pesar de estar ocupado con la película, Fred encontró el tiempo para mostrarme algunos de los lugares de interés turístico de Los Ángeles. Fue financiada por la compañía del productor Roger Corman, algo que también significó mucho.

¿Cuál es la experiencia más divertida que ha vivido en un rodaje?

En cuanto a incidentes divertidos, no se me ocurre realmente nada gracioso ahora. Sin embargo, me pareció divertida, en cierto modo, la última escena mía en Vivir desesperadamente, y que fue cuando Jean Hill se sentó en mi cara. Es cierto, que era mi última escena en el guión, pero el rodaje de la historia en una película no siempre sigue un orden secuencial. Siempre he tenido la sensación de que mi escena fue rodada justo al final por si Jean Hill me hubiese llegado a ahogar de verdad. [Risas]. Si eso hubiera ocurrido, John ya tenía mis otras escenas en su poder, así que… ¡no me iba a necesitar más de todos modos!

¿Y aquella de la que guarda peores recuerdos?

Es fácil pensar en la peor historia en relación con un rodaje. Y eso fue una noche horrible cuando tuvimos una sesión toda la noche durante el rodaje de Blood Massacre. En una escena, tuve que colgarme boca abajo de un árbol con una gran cantidad de sangre falsa en mi cara. ¡Eso fue muy incómodo! La grabación duró toda la noche y no había ningún lugar para lavarme por la mañana. Así que me fui a casa con toda esta sangre falsa pegajosa en mi cara. Me alegro de no haber sido detenido por un agente de policía por alguna violación de tráfico, o hubiera tenido mucho que explicar.

¿Sabría decirme cuántas películas has hecho en su vida?

Eso es difícil de decir, ya que no sé si debería siquiera contar algunas de las que aparecen en la base de datos IMDb. Algunas de ellas sólo existen en el ordenador del productor y nunca han sido estrenadas. Otras nunca fueron terminadas. Y ni siquiera me gusta contar las películas en las que no tengo un papel con diálogo, aunque IMDb enumere dos de estas películas mías. Algunos de los espectáculos mencionados en esa base de datos son cortos y no cuentan como películas.

De todos los papeles que ha interpretado a lo largo de su carrera, ¿tiene un favorito?

Es difícil elegir un favorito. Cosas de hembras es uno de mis preferidos porque fue la primera película en la que tuve un papel con diálogo. The Alien Factor (1978) es también una favorita porque fue mi primera película de ciencia-ficción. Vivir desesperadamente es también una preferida porque me dio mi papel más grande en una película de John Waters. También me encantan Blood Massacre (1991) y President´s Day (2010), porque en ambas tuve que interpretar un papel que era muy distinto de los apacibles roles en los que normalmente me veo. Attack of the 60 Foot Centerfolds (1995) es otra de mis favoritas, ya que supuso la primera vez que actuaba en una película rodada en Los Ángeles.

¿En qué anda metido ahora?

Hace unas semanas estuve rodando Fiendish Fables (2016), dirigida por Brad Twigg. En los últimos meses también he estado produciendo algunos cortos y trabajando en el comentario de audio que irá incluido en la versión en Blu-ray de The Alien Factor que se lanzará a principios de 2016.

Hoy día, vive en Baltimore. ¿Cómo es su vida ahora? ¿Suele encontrarse alguna vez con la actriz Mink Stole o con John Waters, que tiene su oficina principal y una de sus casas allí?

Es un buen lugar para vivir, dejando a un lado el vandalismo. Tenemos cuatro estaciones en esta parte del país, por lo que si a alguien no le gusta un clima caliente, el calor va a desaparecer en unos pocos meses y el tiempo será bastante frío. Yo vivo en un barrio periférico, por lo que el delito no es tan malo por lo general. Mink Stole, John Waters y yo nos cruzamos cada dos años, más o menos.

¿Echa de menos esos días sin preocupaciones, en los que formaba parte del universo Dreamland

Sí, echo de menos los viejos tiempos, cuando estaba grabando Cosas de hembras y Vivir desesperadamente. Pero, como te comentaba anteriormente, a medida que los presupuestos de John aumentaban, mis papeles se volvían más y más pequeños, hasta que dejé de aparecer en sus películas por completo. Hoy en día, Hollywood se ha puesto al día con los chocantes valores presentes en las películas de John, y la producción de las películas de John es también cada vez menor.

¿Es cierto que es usted aficionado a coleccionar trenes de escala G y Z?

Sí, los trenes son una de mis muchas aficiones. Tengo un montón de trenes, pero estoy muy por detrás en la creación de los diseños actuales. Tengo un tren al aire libre de escala G, pero cada vez que doy dos pasos adelante, el tiempo y las malas hierbas me llevan a dar un paso hacia atrás.

La historia autorizada de una estrella del cine B

En solo unos meses verá la luz No Stopping The Stover, un documental sobre la vida y carrera de George Stover dirigido por Jeff Herberger y Lee Doll. “Conocí a George a mediados de los ochenta, en el set de rodaje de ‘Blood Massacre’. Yo era el cámara y editor original. Fue algo divertido porque George es un hombre educado y gentil, y tenía el papel de un asesino a sangre fría”, asegura Herberger, editor y cineasta con más de treinta años de carrera a sus espaldas.

La idea de rodar el documental surgió hace un años, cuando  Herberger y Doll  rodaban la película Ready for action, en la que George tenía un papel. A menudo hablaban de cómo el actor había pasado por la horrible experiencia de ser robado a punta de pistola y disparado en su propia casa, dándosele incluso por muerto. “Realmente es una historia de remontada increíble, a la que espero poder hacer justicia en este documental”, comenta Herberger.

En estos momentos, el trabajo se encuentra en fase de postproducción. Durante los últimos seis meses, su director ha grabado y adquirido veintiocho entrevistas de otros actores, productores, directores y amigos de George, y estas proporcionarán la columna vertebral de la película. Además, su director señala que también ha recopilado fragmentos “de casi cada papel” importante que el actor americano ha tenido desde la década de 1970.

Herberger se deshace en elogios a Stover. Le considera un obrero de la interpretación y un hombre de “enorme coraje”. También valora el hecho de que el actor tome cada papel que se le ofrece y dé siempre lo mejor de sí. “Es un sueño para los directores de cine. Es educado y humilde. Algo que sigo escuchando de los actores jóvenes es lo buen profesor del oficio que es”. Además, aplaude la longevidad de la carrera de Stover y califica ese hecho de ‘asombroso’. “Lleva casi cincuenta años actuando ahora, y muchos jóvenes cineastas están clamando a gritos por conseguir que George haga un cameo en una de sus películas”. Larga vida a Stover.

 

 

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