Antonio Cuadrado (empresario y trotamundos): “España es la leche, un país con miles de puertas y ventanas”

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Antonio Cuadrado es ejecutivo publicitario y Sonia Sereno es economista. Tienen dos hijos y, junto a ellos, forman una familia divertida y trotamundos. En 2012, decidieron hacer la primera gran ruta —nada menos que un recorrido por Asia que duró seis meses— con sus hijos Candela y Mateo, que en aquel momento tenían 7 y 5 años respectivamente. Hoy día siguen siendo viajeros pero, además, ejercen de empresarios. Desde hace unos meses, se pueden seguir sus aventuras en el docureality de TVE ‘Mi familia en la mochila. Family Run’.

Aashta Martínez: Leyendo su blog, uno tiene la sensación de estar en un episodio de La casa de la pradera.

Antonio Cuadrado: Efectivamente, somos una familia tan feliz como la de Michael Landon, aunque nuestras aventuras son algo más vibrantes, al estilo Equipo A. Es un verdadero lujo poder viajar juntos en familia y eso es lo que tratamos de transmitir en el blog.

Sonia Sereno: ¿Perdona? ¿Se supone entonces que yo soy Caroline Ingalls? [risas].

A.M.: ¿Le han cogido el gustillo a eso de los reportajes y el docureality?

A. C.: La verdad es que empezamos a usar cámaras para grabar nuestros viajes hace siete años. Antes, nos formamos en este mundillo del audiovisual. Quiero decir con esto que siempre hemos pretendido ir hacia algo profesional y no amateur, aunque mientras aprendes… pues sale, lo que sale.

S.S: La webserie que rodamos durante seis meses viajando con los niños desde China a Australia fue ya un proyecto profesional al que le dedicamos mucho tiempo y cariño. De hecho, fue un poco el pistoletazo de salida que nos animó a crecer y lanzar el formato de viajes en familia ‘Makuteros Family Run’.

A.M.: Es más, veo que no tardaron en tantearle de una cadena de televisión…

A. C.: Pues sí, este año 2015, concretamente el 20 de Septiembre, estrenamos en RTVE2 un nuevo programa llamado Mi familia en la Mochila: Family Run. Estamos muy contentos porque ha supuesto consolidar muchas horas de trabajo y nuestro proyecto audiovisual. La serie la produce RTVE pero todo el contenido tiene nuestra factura.

S.S: Aprovechamos para invitaros a todos a seguirnos en esta nueva andadura, vais a poder compartir aventura de la buena mientras nos acompañáis durante tres meses por Ecuador, Perú y Bolivia en autobús local, durmiendo low cost y haciendo un montón de actividades de aventura y deporte. Conviviremos en la selva amazónica con tribus huaoranis, descenderemos en bici de montaña la peligrosa Carretera de la Muerte,  nos llevaremos un buen susto con anacondas, pirañas y delfines rosas, alcanzaremos la cima de Machu Picchu, comeremos gusanos, visitaremos mercados locales y conoceremos a fondo un proyecto social y medioambiental en cada país. ¿Suena bien?

A.M.: No le voy a decir que no. Pero, así en confianza, ¿no es un tostón eso de llevar a la familia a cuestas?

A. C.: ¿Tostón? Tostón, no; ¡es un coñazo! [risas]. Por supuesto que hay momento duros en los que nos enfadamos unos con otros, en los que te apetecería volver. Pero son momentos puntuales y fruto de situaciones límite. Pero cuando los recordamos con perspectiva, nos desatan sonrisas o sensaciones sin las cuales sería difícil tener la sensación de haber vivido una aventura. Porque nosotros viajamos pero, sobre todo, vivimos aventuras, ¿eh?

S.S: Hacer un viaje así, sin muchos recursos, moviéndote en transporte público, comiendo de todo en mercados locales y a la aventura, a veces es duro. Despierta lo mejor y lo peor que hay en ti. Hay mucha gente que nos sigue y le encanta compartir nuestras aventuras desde la pantalla, porque verlo y hacerlo son cosas diferentes. Con niños menores de cinco años, no recomendaría viajar así, la verdad, porque que los peques tengan autonomía para comer, vestirse y andar es esencial en un viaje de esta índole. También depende de lo que uno busque obtener de esta experiencia. Para nosotros, viajar es casi una forma de vida y lo que compartimos en familia no creo que se pueda comprar con dinero.

A.M.: Dice que sus niños, de 10 y 8 años, practican el homeschooling. ¿Eso es porque no encuentran una escuela que les guste?

S.S: Esta es la pregunta del millón, ¡ja, ja, ja! Candela y Mateo van a su cole en Granada y tienen la misma rutina durante el año que otros niños de su edad. La fórmula del homeschooling, o darle clases nosotros, es un complemento que utilizamos cuando emprendemos rutas muy largas. Por ejemplo, durante seis meses mochileamos por Asia y Australia cuando tenían 5 y 7 años los niños. Hicimos que coincidieran tres meses de vacaciones de verano y el primer trimestre escolar. Junto con el cole, coordinamos las materias a enseñar y, desde el principio, entendieron que los niños iban a aprender mucho más viviendo esa experiencia que metidos en clase. Tuvimos seis meses para dar el temario de tres y con la edad que tenían fue facilísimo cumplir objetivos.

A.C.: Al revés, la escuela es lo que te rodea, aplicas tus conocimientos en tu entorno. Aprendemos a multiplicar y dividir cambiando a distintas divisas. ¿Marsupiales? Damos de comer a muchos y vemos de primera mano cómo las mamás llevan a sus bebes en la bolsa. Las capitales, mejor las visitamos que estudiarlas. Y los idiomas, pues a lanzarse a hablar.

A.M.: Pero esta práctica no está permitida en España, algo que no ocurre en otros países como EE.UU, Reino Unido, Francia o Portugal. ¿No teme que le persigan?

A. C.: Muchas veces cuando explicas esta cuestión la gente puede poner caras raras debido fundamentalmente al desconocimiento. Candela y Mateo son relativamente pequeños, están en primaria, y Sonia y yo tenemos carreras y capacidad suficiente como para enseñarles

S.S: De todas formas, no hay nada que ‘perseguir’ porque, como decía, es un sistema puntual que hemos utilizado para acometer grandes rutas.

A.M.: A raíz de comenzar a viajar, abrieron el Makuto Guesthouse Hostel. ¿Le cunde el negocio?

A.C.: Fue el primer albergue privado que se abrió en Andalucía, y las novedades son siempre duras de arrancar. Pero ahora va muy bien y ya tenemos una fama y un nombre. Eso es bueno.

S.S.: Nuestro albergue de Granada, Makuto Hostel, es nuestro principal sponsor ahora mismo [risas].

A.M.: ¿Es un hostal low cost? ¿Han recibido alguna visita reseñable?

S.S.: Nosotros abrimos este alojamiento hace once años porque, después de dar la vuelta al mundo con mochila, vimos que este concepto existía en todo el mundo menos en España. Vinimos a Granada y lo abrimos en una preciosa casa andaluza en el barrio más emblemático de la capital, el Albaicín. El éxito de este tipo de negocios se basa en ofrecer precios ajustados y un servicio diez. Desde que entras en Makuto, te hacemos sentir como en casa y la relación con los clientes va más allá de una mera ficha en el ordenador y una llave. Nosotros somos viajeros y sabemos perfectamente lo genial que es encontrar un sitio de ambiente internacional donde te sientes a gusto.

A.C.: Cada persona que entra por la puerta es reseñable: artistas, músicos o actores que en su momento no eran nadie y ahora…son algo. Mañana, ¿quién sabe? Es posible que dentro de diez años podamos decir que tuvimos honorables en Makuto.

A.M.: ¿Cuál es el mejor país para viajar con niños?

S.S.: No sé si hay un ‘mejor país’, porque al final depende mucho de cómo seas tú, la gente que conoces viajando y la experiencia global que tengas. A mí, personalmente, Ecuador me pareció un país fácil para viajar con niños porque la gente es encantadora y en poca distancia tienes muchísima variedad de cosas que ver y hacer. Otro tema es la seguridad y la calidad de los transportes, pero no se puede tener todo. Tailandia y Japón creo que también son buenos destinos para iniciarse en un viaje con niños.

A.C.: Cada país tiene lo suyo, pero si tengo que elegir un país para iniciarse en el viaje, el nuestro es inmejorable. España es un país para descubrir, provincia a provincia. Si se quiere algo exótico, Asia, Tailandia o Indonesia son relativamente sencillos. Eso sí, el inglés es imprescindible.

A.M.: ¿Y el menos recomendable?

S.S.: Igual que no sé si hay un ‘mejor’ país, tampoco sé si podría hablar de un país ‘no recomendable’. Dependiendo de la edad de los niños, la experiencia de los padres, el tipo de viaje y las enfermedades endémicas del país elegiría un destino u otro. Lo que sí que pienso es que la buena gente abunda.

A.C.: La luna, porque no se puede respirar y es difícil de viajar hasta allí, [risas]. Ahora en serio, cualquier país en estado de emergencia o en guerra. Los demás, siempre son amigables. La buena gente abunda.

A.M. ¿Algún percance confesable?

S.S.: Percances muchos. Nos robaron en un bus de Ecuador, Mateo tuvo diarrea del viajero con 40º de fiebre en China, cortes y picaduras varias, llegar a un alojamiento reservado ya de noche y ver que han vendido tu habitación, que te hagan el lío negociando cosas que no son. Pero nada que nos haya hecho interrumpir un viaje. Son muchas más las buenas experiencias que las malas.

A.M.: Ahora que ha recorrido medio mundo, ¿diría que España es la leche?

S.S.: España es genial y la comida es estupenda. Nosotros también hacemos muchas escapadas locales durante el año, quizás lo tenemos tan cerca que dejamos muchas cosas para cuando seamos ‘mayores’ y ya nos dé pereza irnos tan lejos.

A.C.: España es la leche. No dejamos de visitarla en cuanto podemos. Es un país con miles de puertas y ventanas y, sobre todo, su gente es total. Pero para ello hemos recorrido medio mundo. Para apreciar lo que uno tiene hay que echarlo de menos y en eso estamos todavía.

A.M.: ¿De qué sambenitos no hemos logrado desprendernos todavía?

S.S.: La imagen que se proyecta de España es la del torito y la bailaora. Muchas veces se extrañan de que yo sea rubia y de ojos claros, piensan que todos somos morenos y de tez oscura.

A.C.: Del sambenito de gente afable y divertida, eso me mola mogollón porque lo cumplimos a raja tabla. De España piensan en topicazos, pero eso es bueno ya que siempre son divertidos y no estirados como otros.

A.M.: ¿La mochila la deshacen o la tienen siempre a punto, por si las moscas?

S.S.: De vez en cuando la deshacemos porque toca lavar toda la ropa y quitarle el polvo del camino, pero estamos siempre listos para una nueva aventura.

A.C.: Y si no está lista, compramos una sobre la marcha, ¡y adelante!

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