David García (cocinero): “Es difícil que mi cabeza pare”

David García

Tiene 26 años y es natural de la localidad barcelonesa de Palá de Torroella. Es el jefe de cocina del restaurante Tomás, que abrieron sus abuelos, y resultó ganador de la segunda edición del concurso ‘Top chef’. Tiene un punto místico y cierta fama de bonachón, y asegura que le cunden los proyectos: —Siempre tenemos que tener nuevas ideas en mente; este motor no debe parar nunca, es el que nos motiva a crear y a continuar”.

Aashta Martínez: ¿Ya de niño jugaba a las cocinitas?

David García: Mi madre rompió aguas casi en la cocina del restaurante, por lo que crecí y me crié entre fogones, rodeado siempre de mi madre y de mi abuela. Cuando hago memoria recuerdo que me aprovechaba y jugaba en el restaurante, con los hijos de nuestros clientes que venían a comer o cenar allí ya que en mi pueblo, al ser muy pequeñito, no había niños de mi edad ni tenía con quién jugar en la calle.

Me lo pasaba en grande cuando venían familias con niños. Ellos comían deprisa para poder compartir ratos entrando y saliendo del restaurante; eran mis cómplices de juegos y niñez.

A.M.: Leí que de los 12 a los 16 años lo pasó muy mal…

D.G.: Ahora estaríamos hablando de ‘bullying’, pero esta es una palabra que en mi época no existía. En su momento, dada mi escasa edad, no supe poner palabras a situaciones que padecía y me incomodaban. Pero ahora, con la perspectiva suficiente y con la experiencia, veo que hubiese podido reaccionar y transmitir mi sufrimiento hablando y explicando cuál era mi situación.

Es duro y a la vez te hace crecer a una velocidad extraordinaria, ya que tienes que tener la fuerza, el coraje y la valentía suficiente para enfrentarte cada día a las mismas situaciones. De hecho, esta experiencia vital me ha servido y mucho en mi día a día, ya que la vida no es para nada fácil… pero es maravillosa.

A.M.: ¿En qué otras cosas es usted un top?

D.G.: Es difícil que mi cabeza pare. Siempre estoy pensando y creando. Cuando estoy en la cocina me encanta diseñar platos, texturas, estructuras y presentaciones. Y, cuando estoy en casa, disfruto y me apasiona todo el tema de la decoración, crear ambientes, descubrir espacios, proyectos nuevos… Pero en ningún caso me considero ningún top; para mí son inquietudes, ilusiones, ganas y pasión por un tema que te mueve y te motiva.

A.M.: ¿Le siguen persiguiendo con los carros por los pasillos del supermercado? 

D.G.: [risas] Me sigue sucediendo, por supuesto. Son situaciones nuevas que en la vida nunca me hubiese imaginado que me ocurrirían. Oigo mi nombre por la calle y siempre que esto me sucede me sigue impresionando. Desde aquí aprovecho la ocasión para agradecer este gesto a las personas que se han dirigido en algún momento a mí, ya que es un placer saludar y conversar con personas que han seguido el programa y han apostado por mi persona y que, por supuesto, han creído en mí. Es importante sentir al público cuando está a tu lado: mensajes en las redes sociales, clientes que vienen desde muy lejos para poder saludarte y probar tu cocina, etc. En definitiva, es un honor que una persona tenga la oportunidad de pasar por una experiencia como esta. Doy gracias a Dios cada día.

A.M.: Y en sus restaurantes, ¿siguen teniendo tres meses de lista de espera para dar mesa?

D.G.: Esto es una leyenda urbana. Hay alguna semanita de espera, pero incluso me han llegado a preguntar si son tres años. ¡Ojalá!

A.M.: ¿Ha subido los precios desde que es celebrity?

D.G.: No me considero ninguna celebrity, me considero un cocinero al que le encanta y apasiona su profesión y que se esfuerza cada día en crear y trabajar por todos y cada uno de sus clientes que vienen a disfrutar de un menú degustación o de cualquier plato del restaurante tradición. En el restaurante, por lo tanto, los precios siguen siendo los mismos. Siempre hemos trabajado para conseguir una relación calidad precio excelente.

A.M.: Dice que Alberto Chicote es un trozo de pan. Pero, ¿de molde o de pan duro?

D.G.: Según la situación. Es una persona que se adapta perfectamente a la situación y que empatiza de tal manera que, por supuesto, en según qué situaciones es totalmente de molde, y en según qué casos, cuando debe dar órdenes o ejecutar, precisa ser mucho más duro y llega a ser implacable. Lo importante es que es una persona que, al ser muy constante y rigurosa, encuentra rápidamente el equilibrio; aquí reside la clave. Le admiro y quiero un montón.

A.M.: En 2007 participó en Worldskills en Japón. ¿También encandiló usted a los nipones?

D.G.: Me presenté, apoyado y animado por el equipo de profesores donde estudié, al concurso Catskills. Al ganar, me propusieron y debí presentarme a Spainskills, y de aquí, al quedar también en primera posición, tuve la gran oportunidad de viajar a Japón. Allí estuve en las Olimpiadas de la formación profesional en la rama de cocina y fue una experiencia sensacional, ya que tuve que prepararme físicamente pero también mentalmente. Estuve en el centro de alto rendimiento de Sant Cugat; por supuesto dicha preparación me ha servido y muchísimo en mi paso por el programa Top Chef.

 A.M.: ¿Qué le cocinaría a la alcaldesa de su ciudad, Ada Colau?

D.G.: Me encanta Barcelona. Es una ciudad por donde suelo pasear, observar y disfrutar de sus calles, de su ambiente, colores, olores y de su gastronomía…. Si Ada viniese algún día a mi restaurante, me encantaría que probara nuestra cocina tradicional de la zona.

 

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